Ayer venía con el corazón acongojado, cansada, agotada física y mentalmente, tenía la intención de escribir de los eventos del día (luego lo haré), pero luego que se fueron mis amigos @iStazz y @lunilla_ a lo único que atiné fue a irme a acostar.
De repente, estando acostada en mi cama, siento un temblor, como esos que ocurren en Chile y a los cuales no estoy acostumbrada. Como siempre me quedé quieta esperando que el movimiento cesara para seguir durmiendo, pero anoche no paró. Cada vez se sintió mas y mas fuerte y con decisión, me levanté de la cama, recordé que había dejado mi computadora encendida (mi herramienta de trabajo), así que atiné a acercarme al escritorio -mientras el piso se movía de un lado al otro- cerrarle la tapa y colocarle una almohada encima, luego seguí las indicaciones de los expertos de ponerme debajo del marco de la puerta.
Al asomarme al pasillo, esperaba que el resto de mis compañeros de piso se asomaran, pero cuando miré lo único que vi eran las paredes moviendose de un lado al otro, las sombras y el piso que se estremecian frenéticamente. Mantuve la calma y esperé que la tierra soltara toda su furia.
La electricidad ya se había ido y aun así de memoria bajé rapidamente las escaleras y todos ya nos estabamos reuniendo, fué en ese momento luego que todo ya había pasado, que empecé a sentir que me faltaba el aire. Sin embargo, logré controlar el ataque de pánico que se avecinaba, me hice cargo y todo volvió a la “normalidad”.
Junto con mis compañeros de piso, salimos a la calle mientras pasaba todo y en la oscuridad veíamos los autos de policia pasar y algunas personas tambien salir a la calle, todos esperabamos…
Cuando decidimos volver a las camas, la idea era poder descansar un poco, no había nada que hacer. Con mi amiga Ju, nos acostamos juntas y sentimos cada una de las réplicas, ella con su calma absoluta y yo con mi raciocinio frío, así hasta las 6 de la mañana que pudimos conciliar el sueño.
-Y mientras escribo esto a las 10:09 pm… se siente una nueva réplica.-
Cuando despertamos, la luz iluminaba todo y pudimos dar gracias a Dios que estabamos bien, que la casa había aguantado y que solo habían un par de destrozos, pero nada de gravedad. Encendimos la tele para ver las noticias, la realidad se nos vino encima…
…había sido un terremoto a las 3:30 am del 27 de enero de 2010, 8,8 grados en la escala de Richter, Chile sufría el segundo terremoto mas grande de su historia… luego del de Valdivia en 1960.
La comunicación en este momento fue un imperativo, ya que en la madrugada era imposible comunicarse por celular o teléfono fijo y no había electricidad. Todos encendimos nuestros computadores y el internet, nos ayudó para poder tranquilizar a nuestras familias fuera, localizar a amigos y saber que todo el mundo se encontraba bien.
Todo el día ha sido estar pendiente de las noticias, comunicarse con la familia y amigos, localizar gente, aguantar las réplicas… y orar por la pobre gente que no tuvieron la misma suerte que nosotros.
Cuando la tierra muestra su fuerza y su furia no tiene compasión, ni tendría porque tenerla. Yo nunca la había experimentado, he vivido su majestuosidad, pero la ira que sentí anoche nunca la había presenciado. Y ahora que han pasado varias horas, solo puedo decir que es sobrecogedora, te hace sentir que eres nada, que ella puede aplastarnos, como nosotros podemos aplastar a las hormigas, y que un nuevo respeto ha nacido en mi.
He hablado con la mayoría de mis amigos y conocidos, y todo el mundo se encuentra bien. A todos los que siempre me acompañan por esta mi casa, todas las personas que se han preocupado y han estado atentos, muchas gracias. Se siente un calorcito en el corazón con esas expresiones de cariño, a través del twitter, el facebook, el messenger, el mail.. en fin, por todas partes, en verdad mil gracias por la preocupación.