
Ayer fue uno de esos dias r a r o s… pero raros en el buen sentido de la palabra, si es que lo tiene, me refiero es que fue extrañamente bueno, por un par de detalles pudo haber sido perfecto, no grandisoso, porque grandioso hubiera implicado un par de situaciones extrasensoriales que no ocurrieron, obvio, pero muy cerca de la perfección.
Ayer fué mi primer día como ayudante del Taller de Titulo, del Instituto donde egresé el año pasado, (anotese el detalle del egreso, porque aún no me titulo) y bueno para mi fué un verdadero gran logro, además que no es la ayudantía con cualquier profesor, sino con Andrés Correa, mi profesor tambien de mi titulo, además de ser mi Guru, Maestro, Sen Sei, que se yo cuantos mas apelativos pueda ponerle, pero es ese profesor al cual uno definitivamente siente una gran admiración y casi adoración.
Y bueno como persona muy respondable que soy me levante temprano, dejé todas las cosas arregladas, me bañé y alisté, y mientras se hacia la hora de salir, me leí un par de capítulos más del libro que ahora me atrapa Angeles y Rebeldes, de Bray Libba, y bueno cuando por fin me decidí a salir, me enganché a mis audifonos, agarré mi libro de Luna Nueva de Stephenie Meyer, (una vez mas OMG) y emprendí vuelo.
Cuando iba en la micro me sentí extraña, que raro, con una alegría impropia, casi dueña del mundo, iba en mi pequeña burbuja, leyendo y escuchando música tan alto que ni escuchaba el ruido de la calle, iba feliz, si la verguenza no me hubiera aplastado creo que hasta podía ir cantando en voz alta “She’s a Rainbow” de The Rolling Stones y así todas las canciones sucesivas.
En el metro iba igual, no me importó los tropezones y la gente queriendose pasar de listo para subirse primero que yo y agarrar asiento, al contrario cuando me subí habían puestos desocupados y opté por quedarme de pié, pense, “que las viejas agarren asiento, esto que sea una oda a mi juventud” quedarme de pie. Heche un par de ojeadas para ver si había algun tipo, hombre, macho digno de admirar y que terminara de alegrar mi mañana, pero de costumbre, nada, ni medio, cero, punto.
Llegue al instituto y fue como si nunca me hubiera ido, ya he trabajado un par de veces allá, luego de mi salida como estudiante, asi que conosco a mucha gente, profesores, administrativos, gente del aseo, asi que me sentí como reina de pueblo, saludando y besando a todos.
Decidí que antes de irme a enfrentar a este nuevo reto debía fumarme un puchito, obvio, aprovechando el sol me quede solita en las escaleras con mi libro, mi música, mi pucho, y yo feliz. Hasta que de la nada aparece una pendeja, flaca y muy estirada, y me dice <<señora, (empezamos mal) me vende un cigarro>>, notese el punto señora, voy a hacer todo un desgloce de esta frase, y por que esta mal en todos los sentidos, primero, <<señora>> a ver??? tengo 27 años, casi 30, que según mi amigo Alvaro son los nuevos 20 (en realidad me parece una forma de apaciguar mi terror, pero bueno) además de tener una edad que no aparento, yo ando todo el tiempo en jeans, zapatillas, camiseta, nada que una SENORA usaría, siempre me han dicho que nunca apartento mi edad. Pero bueno, y ademas, <<Me vende un cigarro>>??? me viste cara de tienda de la esquina o que se yo, como le voy a vender un cigarro? sinceramente siento que la gente es mas honesta cuando me dice, me regalas un cigarro, igual de frescos y patuos pero al menos honestos. Si mi humor hubiera sido el de todos los días huraña y fatidica, le hubiera dicho, “no tengo!” y seguiría leyendo, pero hasta con una sonrisa le dije, “Si claro, toma, no no no, te lo doy, que te lo voy a vender?” Irreconocible.
Llego a mi clase, uff, habian varias personas que conocia de antes, normal, saludar cordialemente, saludar al Profe todo bien, cuando por fin empieza la clase y me presentan, ohh Dios todos los colores a la cara, aun me sonrojo demasiado, al menos mi piel no es tan clara para que se me note tanto. La idea de la clase de hoy es que nuestra nueva ayudante nos de su opinión de todos los Proyectos de Titulo y ver si de afuera se entienden. La nueva ayudante agarró sus lentes y empezó a destrozarlos uno por uno, debo decir que se sintió bieeeen, y además no sentí remordimiento, porque no los destrocé adrede, fue a conciencia y con el fin de ayudar, pero igual se sintió, BIEEEEN.
Después de 10 horas de hablar non-stop, me di cuenta de la hora que era, extremadamente tarde, había pasado una hora de la cita que había acordado con mi amiga Rita, salí a lo vólido a buscarla y obviamente se había ido. Pucha, que lata, ya yo me veía en nuestra tarde de chicas, tomandonos unos tragos (un martes, las ventajas de ser grande) comiendo algo rico, fumando como condenadas, hablando hasta los codos y en vez de eso, me encontré en el auto de unos amigos, que me iban a acercar y al final la vuelta duró mas que si hubiera tomado la maldita micro. Pero bueno, ese evento casí daña mi día pero me dije a mi misma “misma, no te vas a dejar vencer, así que ponte creativa y hagamos algo”, como me dejaron en Providencia opté por la opción que me ha estado dando vueltas la cabeza desde hace días, ir a la librería y a la peluquería, como la peluquería fué lo primero que divicé, ahi me dirigí, con tan mala suerte que aunque me atendieron rápido, estaba al borde del cierre de las tiendas asi que changos! no iba a alcanzar a llegar a la librería, asi que decidí relajarme y que la amable peluquera Gabriela, hiciera su magia.
Salí felíz de la peluquería, mi pelo se mueve, tiene estilo, corto, práctico, me encanto! presta para irme a la casa, llego a revisar correos, feeds, llamadas etc, … me sentí, nothing it’s gonna change my world… Comi algo rápido, me acosté a seguir leyendo Angeles Rebeldes y caí en brazos de morfeo, al final me dí cuenta que no me había pasado nada espectacular o especialisimo, que significara que mi día había sido perfecto, es solo que yo me sentía perfecta en ese mundo, ahí afuera y nada podía tocarme lo suficiente como para cambiarlo.
NOTA: Sorry quedó larguísimo, pero aun sigo eufórica..