November 12th, 2009

Vuelvan a Sonreir!

Qué pasa Calila?
Algo sucede que cuando te veo a los ojos, ellos no me miran.
Esas líneas que empiezan a aparecer me cuentan historias, pero también ocultan una verdad que no quieres decirme.
Sucede que de repente tus ojos no me sonrien.

Y es que solían hablarme de tus alegrías y también de tus tristezas, pero primero de tus alegrías; de tus rabias, caprichos, molestías, disgustos, placeres, gustos.
Y ahora simplemente, no me sonrien.

Y era tan reconfortantes verlos sonreír, era como llegar a casa, un sentimiento de calidez me inundaba y todo por lo reconfortante de lo conocido.
Y ahora ya no sonrien.

Quiero pensar que estas cansada, trasnochada, enferma y abrumada.
Pero nunca, nunca, quiero siquiera contemplar por un momento que dejaron de saber como hacerlo.
Simplemente no puedo concibir el que tus ojos ya no me sonrien.

En tu caso es cierto aquel refrán que dice que los ojos son los espejos del alma, es por eso es que me aterra el pensar que ya no me sonrien.

Asi que, has lo que tengas que hacer, salta, grita, llora, corre, anda, regresa; pero has que tus ojos me sonrian.

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5 comments!!!

  1. racso1982 says:

    Espero pronto encuentres la manera de hacerlos sonreír, siempre que sonríes te ves radiante, así que ánimo.
    Posdata,
    Hoy vi una foto tuya en FB y te vez radiante con esa sonrisota.

  2. Gero says:

    Es que si, son las ventanas. Pero no es fácil hacer que regrese la sonrisa, porque es la sonrisa del alma, la del corazón, las dos juntas. Gritar, correr, llorar… lo que sea con tal que vuelva el color.

  3. Mireille says:

    Lindo post, con mucha razón. Así que a pensar con optimismo y a disfrutar de lo bueno. A veces perdemos esa expresión natural porque la vida nos trae cosas feas pero hay que recuperar esa sonrisa si se puede!

    Besos!

  4. Matheo says:

    Si. son la ventana del alma. Y apenas lo aprendí el domingo pasado con la parsona que más quiero. Buen post.

  5. Gabriel U.S. says:

    La sonrisa que se desvaneció con los ojos que ya no observan y simplmente miran en silencio. Esa sonrisa en un tesoro casi irrecuperable. Dichoso aquel que logre regresarla a su refugio óptimo.
    Un abrazo y besos, desde un extremo de la cordillera al otro.

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